EL CAZADOR DE SOMBRAS HIPOLITO ACOSTA PDF

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Author: Zuluk Gamuro
Country: Ecuador
Language: English (Spanish)
Genre: Business
Published (Last): 21 June 2017
Pages: 494
PDF File Size: 4.15 Mb
ePub File Size: 9.72 Mb
ISBN: 879-4-51239-281-1
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The Spanish edition of The Shadow Catcher: Hipolito Acosta is the most hipoliro decorated officer in the history of the U. Immigration and Nationalization Service.

Acosta and his wife live in Texas. Latino Writers Having Their Say. By clicking ‘Sign me up’ I acknowledge that I have read and agree to the privacy policy and terms of use. Free eBook offer available to NEW subscribers only. Must redeem within 90 days. See full terms and conditions and this month’s choices.

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Part of Atria Espanol. Price may vary by retailer. Add to Cart Add to Cart. Era su forma de vida. Estaban arriesgando la vida de todos los miembros de su familia en las implacables corrientes. La vida nocturna de la ciudad no se vio afectada. El Bar La Rueda siempre fue un destino especialmente popular. En ambas ocasiones el antro era un hervidero de actividad: Un pollo es una persona que busca ingresar ilegalmente a Estados Unidos. Muchos en Estados Unidos se refieren a ellos despectivamente como los wetbacks espaldas mojadas.

El cazador de sombras

Se los denominaba pollos por la forma en que siguen al contrabandista como pollos asustados a punto de perder la cabeza.

El dinero cambiaba de manos en la calle sin que nadie se preocupara por ser arrestado. Alguien tiene que hacerlo. Desde la acera la vi alejarse Mis acossta se adaptaron lentamente a la penumbra. Busco a alguien que me lleve a Chicago —le dije. Claro, si quieres ir Para mi acoosta, nunca abandonamos la ciudad. Algunas veces realizaban batidas en los hoteles para sobornar a los migrantes, pero lo normal era que los traficantes les pagaran por mantenerse alejados.

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Nos acomodamos como pudimos, pasando por encima de las personas que estaban en el suelo. Dormir periodos largos era imposible hipoliot a la incomodidad y el ruido.

Los agentes de fronteras estadounidenses patrullaban agresivamente su orilla en las noches, arrestando a tantos contrabandistas y sombraa cargas como les era posible. La temperatura del desierto estaba cerca de los 32 grados. Metimos nuestras ropas en las mochilas y las sostuvimos sobre la cabeza. Mi pistola estaba a salvo, enrollada en mis jeans. La diminuta casa de la granja estaba justo al lado de la autopista, separada de ella tan solo por una alambrada.

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Ingresamos al de Flower Street por un porche iluminado en la parte trasera. Consuelo viajaba con sus cinco hijos. Hermelinda, Elia y Brinda. Esos eran sus trajes para reunirse con los parientes que los esperaban en Chicago. El rumor era cierto. Los contrabandistas estaban tan ansiosos por partir como nosotros.

Gonzalo era otro immigrante ilegal, fiel empleado de los Medina. Se portaba realmente mal con los ilegales. Tuvo que abrirle un agujero a la bota para dar espacio a su dedo hinchado. La puerta trasera fue cerrada y asegurada, y partimos rumbo a Chicago. La herida resultado del golpe en mi cabeza era grande y dolorosa, contribuyendo a mi miseria. A pesar de las dificultades, eran amables y obedientes.

No tengo nada que perder. Por favor, deme la oportunidad. Muchos permanecimos despiertos d sobre nuestros viajes recientes y nuestras esperanzas para el futuro. La historia de Consuelo era tan memorable como valerosa.

La seguridad era importante para Pedro. Los Medina no eran confiables. Es un cobarde, pero es leal y no puedo acosat y permitir que usted conduzca. No quiero quitarle el trabajo. No me agradaba hacerlo sentir tan vulnerable pero no me quedaban muchas opciones.

Yo puse gasolina mientras Gonzalo iba a la tienda. Para mi sorpresa, se encontraba abierta y sus luces lo confirmaban. Todos aguantaban el viaje a pesar de las condiciones inhumanas.

No hay nada que pueda hacer. Terrie, estamos en Misuri. Por favor, dile a Gary que llegaremos alrededor de medianoche el 21 de noviembre a la gasolinera Standard en Joliet, donde concluimos el caso de Arizona. Al atardecer cruzamos la frontera estatal de Illinois.

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Ya no me importaba lo que pensara Gonzalo.

Podemos llegar a Chicago sin problema con la gasolina que tenemos. Gonzalo comenzaba a sospechar. Con las autoridades presentes en la escena, su ya espantoso viaje terminaba en otra pesadilla.

Eran pacientes y controlados; esperaban tranquilos el tramo final. Eso no me facilitaba las cosas. Todos los inmigrantes, que ahora eran testigos, estaban aterrados y confundidos. El hombre del congelamiento tuvo que ser hospitalizado. Esa noche arrestamos a cuatro traficantes. Es posible que mi vida haya estado en peligro pero mi libertad en los Estados Unidos estaba garantizada. Los pollospor su parte, estaban abandonando su hogar para ir a un mundo desconocido.

Arriesgaban ser explotados, discriminados, deportados y sus vidas mismas a cada momento. Eso no quiere decir que yo sea inmune a los sufrimientos de otros. Nuestros inflados egos necesitaban apoyo y nos encantaba reunirnos en un bar en el cual nuestros colegas estuviesen reunidos para recibirnos emocionados con palmaditas en la espalda.

Me consideraba la mejor persona del mundo pero, cuando trabajaba en esos casos, era un agente inconmovible. Los inmigrantes ilegales eran la materia prima del caso. Al defenderse, los acusados tienen derecho a confrontar a sus acusadores. Nuestras dos opciones eran tener a los testigos encerrados hasta que el caso concluyera y luego deportarlos de Estados Unidos, o permitirles fijar una fianza y salir libres.

No eran considerados una amenaza para la comunidad y no era probable que se fugaran. Gonzalo, Guadalupe y los arrestados posteriormente se declararon culpables de los cargos de contrabando. Sin embargo, sus sentencias fueron suspendidas. Diez traficantes eran un gran golpe para la agencia.

Photograph by Michael D. Atria Books June Length: El cazador de sombras Trade Paperback Get a FREE e-book by joining our mailing list today! More books from this author: More books in this series: Thank you for signing up, fellow book lover!